02 Todo cabe
01 Para empezar
El otro día platicando con un paciente me decía que ya quería perdonar a alguien cercano que lo hirió. Ya se había cansado de cargar con este tema no resuelto. Me platicó que sentía un peso muy grande en sus hombros. Para darte un poco de contexto, este paciente llegó cayendo en una depresión exógena, no entendiendo que lo hacía sentirse ahogado.
Nos dimos cuenta que no solo estaba cargando esta falta de perdón. Se había cansado de cargar muchas “piedritas”, como el no haber perdonado, una ruptura amorosa, los comentarios hirientes de su mamá, el estar siendo excluido de sus grupos sociales. Todas estas piedritas las echaba a su “mochila emocional.”
02 Para pensar
Este paciente a lo mejor llevaba años así, callando las cosas, pensando que no eran tan importantes. Al principio esta mochila no le causaba tanta incomodidad, pues no llevaba tanto tiempo caminando con ella, pero después de muchos kms el peso extra ya estaba cobrando factura. Nos dimos la tarea de tomar una pausa en el camino, abrir la mochila y explorar qué cargaba y, más importante, ¿por qué?
Todos tenemos una mochila emocional y escogemos qué tanto la llenamos y de qué.
¿Pero ahora qué hacemos con estás piedritas? Hablar con alguien es sostener la piedrita juntos. Este paciente llegó agotado porque llevaba 10 o 20 años acumulando piedritas, pero al sostenerlas con alguien más no pesan de la misma manera. Para esto está la terapia, es un espacio dónde a mí me gusta decir que todo cabe, todos los sentimientos, miedos, enojos, alegrías. Es un lugar para llegar a vaciar tu mochila y explorar el contenido.
03 Para hacer
Pero no solo en terapia hay espacio para esto que estamos cargando, todo depende de la manera en la que comunicamos este peso. Si decimos algo sin pensar por que ya no podemos del enojo es como aventar la piedrita, no importando a quién le pegue. O podemos reflexionar por qué la estamos cargando, darnos cuenta que no nos sirve y simplemente colocarla de regreso en el piso, pensar en que ya no nos pertenece.
Este paciente tenía miedo de platicar sobre este tema con sus familiares/amigos por miedo de pasarles ese peso o esa preocupación. Pero piensa en cómo te sientes cuando compartes algo que te preocupa con alguien que te quiere. Más ligero, se te quita un peso de encima.
¿Y en una situación al revés? ¿Cuando alguien que quieres te platica algo que le preocupa? La escuchas, quieres ayudar, le das un consejo, a lo mejor alguna solución. Pero aún ayudando, no te adueñas tu de la piedrita ya que no es tuya para cargar; este es problema de alguien más.
Nadie te puede hacer sentir de ninguna manera, sólo tú estás en control de tus sentimientos. O siguiendo con la metáfora, nadie puede poner piedritas en tu mochila. Pero bueno esto ya será otro tema para la siguiente semana.
04 Para continuar
“Las redes son buenas en muchos aspectos pero cuidado, porque de forma implícita siempre te comparas, aunque tú no lo quieras y la comparación está siempre envuelta en la tristeza. Entonces hay épocas que hay que desconectar de redes un poquito y simplemente conectar con tu propia vida, ver que tu vida tiene un propósito, hacer las cosas lo mejor posible, porque de la otra manera, si no, sufres.”
- Marian Rojas Estapé